La responsabilidad social empresarial (RSE) ha emergido como un pilar fundamental en la estrategia de desarrollo de las organizaciones en Colombia. Este concepto, que integra prácticas éticas y sostenibles en la gestión empresarial, ha evolucionado significativamente desde sus inicios en el país. En un contexto marcado por retos socioeconómicos y ambientales, las empresas colombianas han comenzado a comprender la importancia de su papel en la comunidad, no solo como generadoras de riqueza, sino también como agentes de cambio social. La historia de la RSE en Colombia refleja un viaje de transformación que abarca desde prácticas rudimentarias hasta la adopción de estándares internacionales en el ámbito empresarial.
Este artículo se propone explorar la evolución de la responsabilidad social empresarial en Colombia, analizando hitos clave, marcos normativos y casos emblemáticos que han contribuido a su consolidación. A través de un enfoque histórico y crítico, se abordarán los avances alcanzados, así como los desafíos que aún persisten en la implementación efectiva de la RSE en un país caracterizado por su diversidad cultural y económica. Al comprender este recorrido, los lectores podrán apreciar cómo la RSE se ha convertido en una herramienta esencial para construir un futuro sostenible y equitativo en el escenario colombiano.
La historia de la responsabilidad social empresarial (RSE) en Colombia se remonta a finales del siglo XX. Durante este período, las empresas comenzaron a reconocer la necesidad de ir más allá de la mera generación de ganancias y a considerar su impacto social. A medida que la globalización avanzaba, las comunidades comenzaron a exigir a las empresas que asumieran un papel más activo en su desarrollo. Por ello, algunas organizaciones iniciaron proyectos que buscaban contribuir positivamente a la sociedad y mejorar su imagen corporativa, marcando así el inicio de la RSE en el país.
En la década de 2000, la RSE en Colombia se vio influenciada por el crecimiento de movimientos sociales y el fortalecimiento de las organizaciones no gubernamentales. Durante esta época, las empresas empezaron a implementar políticas que no solo beneficiaran sus operaciones, sino que también atendieran las necesidades de las comunidades donde operaban. A través de iniciativas en educación, salud y medioambiente, se buscó generar un impacto social duradero y fomentar la sostenibilidad en sus actividades económicas.
Desde entonces, la RSE ha evolucionado y se ha institucionalizado en muchas empresas colombianas. Así, en la actualidad, diversas cámaras de comercio y asociaciones empresariales promueven la responsabilidad social como un componente esencial de los modelos de negocio exitosos. Además, el Gobierno colombiano ha implementado políticas que incentivan a las empresas a adoptar prácticas responsables. En este contexto, la RSE no solo se ha convertido en una estrategia de competitividad, sino también en una forma de contribuir al bienestar de la sociedad en su conjunto.
La responsabilidad social empresarial (RSE) tiene sus orígenes en el siglo XX, aunque sus raíces se pueden rastrear hasta prácticas comerciales más antiguas. A medida que las empresas comenzaron a crecer y a desempeñar un papel más significativo en la sociedad, surgió la necesidad de que estas entidades asumieran un compromiso no solo con sus accionistas, sino también con sus empleados, comunidades y el medioambiente. Este cambio de paradigma sentó las bases para la RSE tal como la conocemos hoy.
Más InformaciónInfluencia de la RSE en el desempeño de una empresa modernaAntecedentes Históricos de la RSE
Desde la Revolución Industrial, las empresas comenzaron a concentrarse en maximizar sus beneficios, a menudo a costa del bienestar de sus trabajadores y comunidades. Durante esta época, las condiciones laborales eran deplorables, lo que llevó a la creación de movimientos sociales que abogaban por mejores condiciones de trabajo. Estos movimientos sentaron un precedente importante para la idea de que las empresas deben tener responsabilidades más allá de la mera generación de ganancias.
En la década de 1950, el concepto comenzó a tomar forma cuando algunos empresarios adoptaron prácticas que favorecían el bienestar de sus empleados y la comunidad. Líderes como Howard Bowen, quien publicó el libro Social Responsibility of the Businessman en 1953, argumentaron que los negocios deben considerar las consecuencias de sus decisiones sobre la sociedad. Esta obra fue fundamental para establecer el marco teórico de la RSE.
Con el tiempo, el auge de las teorías económicas y sociales, junto con el creciente interés público en temas de ética y justicia social, fomentó una mayor presión para que las empresas adoptaran un enfoque más responsable. Así, la RSE comenzó a integrarse en la estrategia empresarial, comenzando a generar un impacto positivo en la sociedad.
El desarrollo de la RSE en el siglo XX
Durante las décadas de 1960 y 1970, la RSE ganó relevancia en el mundo empresarial. A medida que los movimientos por los derechos civiles y ambientales cobraban fuerza, las empresas comenzaron a reconocer que su éxito no podía medirse solo en términos financieros. Este periodo marcó un cambio significativo hacia la adopción de políticas que promoverían prácticas empresariales más responsables y sostenibles.
Las empresas se empezaron a dar cuenta de que invertir en el bienestar social no solo era ético, sino también rentable. Por ejemplo, fomentar la educación y la salud en sus comunidades podía dar como resultado un entorno laboral más productivo y una base de consumidores más sólida. Así, se comenzaban a establecer programas de responsabilidad social que abarcaban desde la educación hasta la sostenibilidad ambiental.
A finales de la década de 1990, la RSE se consolidó como un componente estratégico en las empresas, impulsado por la globalización y la creciente importancia de la opinión pública. Las empresas comenzaron a informar sobre sus prácticas responsables, creando informes de sostenibilidad que detallaban sus esfuerzos en responsabilidad social y su impacto positivo en la sociedad.
Más InformaciónGarantías clave en una cadena de suministro responsable y sostenibleImpacto de la Globalización en la RSE
La globalización ha sido un factor crucial en la evolución de la RSE. Con el aumento del comercio mundial y la interconexión entre países, las empresas se enfrentan a un escrutinio más intenso por parte de consumidores y organizaciones no gubernamentales. Este nuevo panorama ha llevado a las empresas a ser más transparentes en sus prácticas comerciales y a adoptar estándares internacionales de responsabilidad social.
Las empresas multinacionales, en particular, comenzaron a establecer políticas de RSE que consideraban las diferencias culturales y sociales en las regiones donde operan. Este enfoque no solo ha mejorado su imagen, sino que también ha fomentado un compromiso real con el desarrollo sostenible. De este modo, las empresas buscan equilibrar sus objetivos comerciales con el desarrollo socioeconómico en sus comunidades de operaciones.
Adicionalmente, la presión de los consumidores ha llevado a las marcas a adoptar prácticas responsables. Los consumidores modernos valoran cada vez más las ofertas de empresas que demuestran un compromiso genuino con la sostenibilidad y la ética. Este cambio ha contribuido a la creación de un mercado donde la RSE es vista como un factor decisivo en las decisiones de compra, lo que resalta su creciente importancia en la estrategia empresarial.
Normativas y Estándares en la RSE
A medida que la RSE ha evolucionado, también lo han hecho las normativas y estándares que regulan su implementación. Diversas organizaciones internacionales han establecido marcos que ayudan a las empresas a desarrollar sus políticas de RSE. Por ejemplo, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha lanzado iniciativas como los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que fomentan una mayor responsabilidad social entre las empresas.
Además, diversas certificaciones y auditorías se han creado para garantizar que las prácticas de RSE de las empresas sean verificables y efectivas. Certificaciones como ISO 26000 proporcionan guías sobre responsabilidad social, ayudando a las empresas a integrar principios de sostenibilidad en sus operaciones diarias. Esto no solo mejora su reputación, sino que también las alinea con expectativas globales.
Por último, la adopción de normativas específicas ha llevado a las empresas a asumir un papel más activo en la mitigación de problemas sociales y medioambientales. Las leyes que promueven la transparencia y la rendición de cuentas están en aumento, lo que obliga a las empresas a ser más proactivas en sus esfuerzos de responsabilidad social. Este entorno normativo, a su vez, refuerza la importancia de la RSE en la estrategia empresarial contemporánea.
La responsabilidad social empresarial (RSE) comienza a tomar forma en el siglo XX, específicamente en la década de 1950. Sin embargo, sus raíces pueden rastrearse hasta la Revolución Industrial, cuando las empresas comenzaron a reconocer su impacto en las comunidades. A partir de este momento, la necesidad de equilibrar el crecimiento económico con prácticas éticas y sostenibles se volvió más evidente, marcando el inicio de un interés por las implicaciones sociales y ambientales de las actividades empresariales.
Origen de la RSE en la Revolución Industrial
Durante la Revolución Industrial, las empresas fueron fundamentales en la transformación económica y social. La explotación laboral y las condiciones inhumanas en las fábricas llevaron a una creciente preocupación por el bienestar de los trabajadores. A medida que avanzaba el tiempo, surgieron movimientos sociales que exigían cambios, lo que puso de manifiesto la necesidad de que las empresas asumieran una responsabilidad más amplia en la vida de las personas. Este contexto sentó las bases para el desarrollo de la RSE.
No obstante, las primeras iniciativas de RSE eran, en su mayoría, reacciones a la presión social. Aunque algunos empresarios reconocían la importancia de mejorar las condiciones laborales, muchos consideraban que su responsabilidad se limitaba a la generación de beneficios. Este dilema impulsó un diálogo entre la comunidad empresarial y la sociedad civil, dando inicio a un cambio de mentalidad sobre el rol de las empresas en la sociedad.
Además, la Revolución Industrial también generó un compromiso creciente con la filantropía corporativa. Algunos empresarios empezaron a donar parte de sus ganancias a causas sociales, creando una conexión entre el éxito empresarial y el bienestar social. Este enfoque inicial de filantropía sentó las bases para lo que más tarde se conocería como responsabilidad social empresarial, integrando las expectativas de la sociedad en las estrategias comerciales de forma más holística.
Desarrollo de conceptos clave en la década de 1950
La década de 1950 marcó un punto de inflexión significativo en la evolución de la RSE. Durante este período, académicos y líderes empresariales comenzaron a definir de manera más formal el concepto de responsabilidad social. En este contexto, se introdujeron términos como responsabilidad social corporativa, que enfatizaban la importancia de que las empresas consideraran el impacto de sus decisiones en todos los grupos de interés. Esto incluyó no solo a los accionistas, sino también a empleados, clientes y comunidades.
A la vez, la influencia de la teoría de los grupos de interés comenzó a ganar terreno. Esta teoría sostenía que las empresas tenían la obligación de equilibrar los intereses de todos sus grupos de interés, en lugar de enfocarse únicamente en maximizar beneficios. Este cambio de paradigma llevó a las empresas a adoptar estrategias más inclusivas, buscando no solo rentabilidad, sino también un impacto social positivo.
Por otro lado, en este periodo, se empezó a reconocer que las empresas tenían que ser proactivas en sus abordajes hacia la responsabilidad social. Empezaron a surgir modelos de negocio que integraban componentes sociales y ambientales en su estrategia, promoviendo una visión más amplia que iba más allá de la mera existencia de un código de conducta. Esto fomentó un acercamiento que consideraba la ética como una parte integral de la cultura corporativa.
Avances en la RSE durante las décadas de 1960 y 1970
Durante los años 60 y 70, la RSE se consolidó como un tema crucial en el mundo empresarial. En este periodo, se vivieron importantes movimientos sociales que exigían a las empresas un mayor compromiso social. El movimiento por los derechos civiles y el auge de la conciencia ambiental llevaron a una mayor presión sobre las corporaciones para que asumieran un papel activo en la solución de problemas sociales y ambientales. Esta presión dio como resultado una expansión de las estrategias de RSE.
Además, en esta época, las empresas comenzaron a establecer políticas más sólidas en torno a sus prácticas sociales y ambientales. Los códigos de ética y las iniciativas de responsabilidad social se volvieron más comunes, y muchas empresas comenzaron a hacer pública su dedicación hacia prácticas sostenibles y éticas. Esto no solo ayudó a mejorar la imagen corporativa, sino que también comenzó a atraer a consumidores que valoraban estos compromisos.
La formalización de la RSE en documentos y políticas también propició el surgimiento de organizaciones e institutos que abogaban por la responsabilidad social en el ámbito empresarial. Estos grupos comenzaron a estudiar y promover prácticas responsables, lo que contribuyó a fortalecer la percepción de que las empresas deberían ser agentes de cambio positivo en sus comunidades. Así, la RSE pasó de ser una mera reacción a ser un componente estratégico en las operaciones empresariales.
La RSE en el contexto global actual
A medida que avanzamos hacia la actualidad, la RSE ha evolucionado para convertirse en un aspecto esencial de las estrategias empresariales. En un mundo globalizado, las empresas enfrentan nuevos desafíos sociales y ambientales que requieren un enfoque aún más integrado. Por ejemplo, temas como el cambio climático, la igualdad de género y la justicia social han llevado a las empresas a reconsiderar sus modelos de negocio y a adoptar prácticas más sostenibles.
El desarrollo de las Normas Internacionales y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas también han jugado un papel crucial. Estos lineamientos han proporcionado a las empresas un marco claro para medir y comunicar su impacto social. Esto no solo ayuda a las empresas a cumplir con regulaciones, sino que también les permite cumplir con las expectativas de los consumidores y otros grupos de interés, creando una conexión más fuerte con la sociedad.
Finalmente, la creciente demanda de transparencia y rendición de cuentas ha llevado a las empresas a adoptar un enfoque más crítico sobre su huella social y ambiental. Organizaciones de consumidores y activistas exigen a las empresas que sean más transparentes en sus acciones, lo que ha motivado un compromiso más serio hacia la RSE. Así, la responsabilidad social empresarial se ha convertido en una obligación estratégica que no puede ser ignorada en la actualidad.
La Responsabilidad Social Corporativa (RSC) tiene sus raíces en la evolución de las relaciones entre las empresas y la sociedad. Se reconoce que las corporaciones no solo deben enfocarse en maximizar utilidades, sino también en contribuir al bienestar social. Este concepto comenzó a cobrar fuerza a mediados del siglo XX, cuando las empresas empezaron a reconocer su papel más amplio en terrenos como el medioambiente y el desarrollo comunitario.
Los primeros indicios de RSC
El origen de la Responsabilidad Social Corporativa puede rastrearse hasta prácticas empresariales rudimentarias en el siglo XX. Durante esta época, algunas compañías comenzaron a adoptar un enfoque más consciente de sus operaciones, considerando el impacto de sus decisiones en la comunidad. Además, el desarrollo de estándares éticos en el negocio fue un punto clave, fomentando la idea de que las empresas debían tener un propósito más allá de la mera generación de ganancias.
Otra etapa importante se presentó en la década de 1950, cuando autores como Howard R. Bowen publicaron trabajos que sentaron las bases de la RSC moderna. En su libro Social Responsibilities of the Businessman, Bowen argumentó que los negocios tienen la responsabilidad de actuar en el mejor interés de la sociedad. Su enfoque ayudó a popularizar el término y a estimular el debate sobre el rol ético de las empresas en la economía.
Por lo tanto, la evolución de la RSC estuvo influenciada por un cambio gradual en la percepción pública. La sociedad empezó a esperar que las corporaciones adopten una postura activa en cuestiones sociales, políticas y económicas. Esto impulsó a las empresas a tomar decisiones que beneficiaran no solo a sus accionistas, sino también a sus empleados y a la comunidad en general.
Impacto de la globalización
La globalización ha tenido un impacto significativo en el desarrollo de la Responsabilidad Social Corporativa. A medida que las empresas se expandieron más allá de las fronteras nacionales, la necesidad de un comportamiento ético y responsable se volvió aún más evidente. Las compañías comenzaron a enfrentar diferentes expectativas culturales y sociales, lo que las llevó a adoptar prácticas de RSC que tuvieran en cuenta las necesidades locales.
Este fenómeno también trajo consigo una mayor visibilidad de las prácticas empresariales en todo el mundo. Las organizaciones no gubernamentales (ONG) y los medios de comunicación comenzaron a desempeñar un papel fundamental al informar sobre las prácticas de las corporaciones. Como resultado, la presión para que las empresas operen de forma responsable aumentó. Este hecho, a su vez, fomentó un cambio en la forma en que las empresas comunicaban sus esfuerzos en RSC.
Asimismo, el acceso a la información permitió a los consumidores tomar decisiones más informadas. El público comenzó a exigir productos y servicios de empresas que demostraran un compromiso claro con la sostenibilidad y la ética. Esto obligó a las empresas a integrar la RSC en sus estrategias comerciales, creando así un nuevo paradigma en la relación entre negocios y sociedad.
Desarrollo de normativas y estándares
El establecimiento de normativas y estándares internacionales también ha sido crucial en la evolución de la RSC. Diversas organizaciones y organismos internacionales han creado directrices que orientan a las empresas en la implementación de prácticas responsables. Por ejemplo, la norma ISO 26000 proporciona un marco para la responsabilidad social, abordando temas como derechos humanos, prácticas laborales y cuidado del medioambiente.
Además, estas normativas han incentivado a las empresas a realizar auditorías y evaluaciones de sus prácticas de RSC. Como consecuencia, se ha promovido una mayor transparencia y rendición de cuentas en el sector empresarial. Implementar dichas prácticas no solo ayuda a las compañías a cumplir con las regulaciones, sino que también fortalece su reputación y fomenta la confianza entre los grupos de interés.
Por lo tanto, el desarrollo de estándares específicos para la RSC ha empoderado a las empresas para que adopten un enfoque más sistemático en sus esfuerzos sociales. Esto ha contribuido a que la RSC se convierta en un componente esencial de la estrategia empresarial, ayudando a integrar prácticas responsables en el núcleo de las operaciones de la empresa.
El papel de la tecnología y la comunicación
La tecnología ha transformado significativamente la forma en que las empresas implementan y comunican sus iniciativas de RSC. Las plataformas digitales han permitido a las organizaciones interactuar de manera efectiva con sus audiencias, compartiendo sus esfuerzos en sostenibilidad y responsabilidad social. Estas herramientas han facilitado la difusión de información sobre proyectos comunitarios, iniciativas ambientales y prácticas laborales éticas.
Asimismo, las redes sociales han democratizado la comunicación, permitiendo que los consumidores sean más críticos y participativos. Ahora, los usuarios pueden expresar sus opiniones sobre las prácticas de las empresas, lo que ha llevado a una presión mayor para cumplir con las expectativas sociales. La evidencia de esto es que muchas empresas han creado canales de comunicación específicos para abordar preguntas y preocupaciones relacionadas con la RSC.
Por lo tanto, el papel de la tecnología en la RSC no se puede subestimar. Ha proporcionado a las empresas las herramientas necesarias para tomar decisiones informadas y para informar a la población sobre sus esfuerzos. Esta interacción constante entre empresas y sociedad ha hecho que las iniciativas de RSC sean más relevantes y visibles, integrándolas en el tejido de la cultura organizacional moderna.
El concepto de responsabilidad social empresarial (RSE) ha experimentado una notable evolución desde sus inicios en el siglo XX. Originalmente, la RSE se enfocaba en la filantropía y en minimizar los impactos negativos de las actividades empresariales. Sin embargo, en la actualidad, se percibe como un componente estratégico integral que promueve una relación armónica entre las empresas y la sociedad, abarcando aspectos económicos, sociales y ambientales.
La RSE en sus inicios
En sus inicios, la responsabilidad social empresarial se limitaba a acciones filantrópicas y donaciones. Las empresas consideraban que, al aportar a la comunidad, podían compensar los efectos adversos de sus operaciones. Este enfoque, aunque bien intencionado, carecía de una visión holística y a menudo daba como resultado la desconexión entre el negocio y sus repercusiones sociales.
A medida que las empresas comenzaron a crecer, también lo hizo la crítica hacia sus prácticas. Muchos comenzaban a cuestionar la ética detrás de ciertas decisiones empresariales. Esto llevó al reconocimiento de que las compañías no podían simplemente hacer el bien a través de donaciones sin considerar sus impactos operativos. De este modo, se empezó a gestar un cambio en el paradigma de la RSE.
Entre las primeras manifestaciones de este cambio se incluyen el establecimiento de códigos de conducta y la promoción de prácticas laborales justas, donde ciertos sectores empezaron a tomar conciencia sobre la necesidad de actuar de manera responsable. Así, la RSE comenzó a tomar fuerza como un concepto más estructurado y formalizado en la agenda empresarial.
La RSE como estrategia empresarial
En la actualidad, la responsabilidad social empresarial es vista como un elemento estratégico que puede coexistir con los objetivos de negocio. Las empresas comprenden que adoptar prácticas responsables puede fortalecer su imagen de marca y atraer a clientes conscientes de las cuestiones sociales y ambientales. Este cambio de mentalidad ha llevado a las empresas a integrar la RSE en su modelo de negocio.
Además, las organizaciones están adoptando un enfoque proactivo que no solo mitiga riesgos, sino que también identifica oportunidades. Al implementar prácticas sostenibles, las empresas pueden reducir costos operativos, mejorar la eficiencia y aumentar su competitividad en un mercado cada vez más exigente. Este enfoque también se traduce en beneficios a largo plazo, asegurando que la responsabilidad social esté alineada con su misión y visión.
Es imprescindible destacar que la evaluación de las acciones de RSE es ahora estándar. Las empresas deben medir y reportar sus impactos sociales y ambientales, lo que aumenta la transparencia y la rendición de cuentas. Este aspecto ha llevado a un mayor escrutinio por parte del público, lo que fomenta una cultura empresarial más responsable.
Las expectativas de los consumidores
Los consumidores actuales son más exigentes en cuanto a las prácticas empresariales responsables. Con el auge de las redes sociales y la accesibilidad de la información, es más fácil que nunca para los consumidores investigar y criticar a las empresas que no cumplen con estándares éticos. Por ende, las responsabilidades sociales se han convertido en un factor de decisión crítica para la mayoría de los compradores.
Las marcas que se muestran auténticas en sus esfuerzos de RSE tienden a ganar la lealtad y confianza de los consumidores. De hecho, muchos consumidores están dispuestos a pagar más por productos de empresas que son percibidas como responsables y sostenibles. Esta tendencia ha llevado a las empresas a realizar esfuerzos significativos para comunicar su compromiso y logros en este ámbito.
Además, la demanda de transparencia está en aumento. Los consumidores quieren saber cómo se fabrican los productos, cuál es el impacto ambiental de las empresas y cómo estás tratando a sus empleados. En consecuencia, las organizaciones están utilizando la RSE como una herramienta para diferenciarse, destacando sus esfuerzos en sostenibilidad y responsabilidad social en sus estrategias de marketing y comunicación.
Regulación y estándares internacionales
La evolución de la RSE también ha sido impulsada por marcos regulatorios y estándares internacionales. Organismos como la Organización de las Naciones Unidas han promovido iniciativas como los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que están diseñados para guiar a las empresas en sus esfuerzos de sostenibilidad. Estos estándares globales marcan expectativas claras para las empresas, lo que a su vez refuerza la importancia de la RSE.
Además, cada vez más países están considerando la implementación de regulaciones que obliguen a las empresas a adoptar prácticas responsables. Esta presión normativa ha llevado a muchas organizaciones a adoptar un enfoque más proactivo, no solo para cumplir con las leyes, sino para anticiparse a futuras regulaciones y mantener su reputación en el mercado.
Las certificaciones internacionales, como ISO 26000, también han ganado popularidad, ofreciendo marcos para la implementación de prácticas de responsabilidad social. Estas certificaciones ayudan a las empresas a legitimar sus esfuerzos y demostrar su compromiso con la ética y la sostenibilidad. Así, la RSE se consolida como un requisito básico para operar en un entorno empresarial creciente y socialmente consciente.
Conclusión
La historia de la responsabilidad social empresarial (RSE) en Colombia ha evolucionado significativamente en las últimas décadas. Desde los años 90, las empresas comenzaron a reconocer la importancia de su papel en el desarrollo social y ambiental del país. Se inició un proceso de transición, donde las organizaciones no solo buscaban maximizar utilidades, sino también contribuir con el bienestar de sus comunidades y mitigar el impacto ambiental de sus operaciones.
A partir del año 2000, se comenzaron a establecer DreamWorks y guías que alentaron a las empresas a implementar prácticas de RSE, inspirándose en modelos internacionales y ajustándolos a la realidad colombiana. En este contexto, hoy en día las empresas en Colombia deben considerar la RSE como una parte integral de su estrategia de negocio. La colaboración entre el sector privado, el gobierno y la sociedad civil se ha vuelto esencial para abordar desafíos como la pobreza, el acceso a la educación y la protección del medioambiente.
Por lo tanto, es crucial que las organizaciones continúen desarrollando sus programas de RSE. Solo así, se garantizará un futuro sostenible tanto para el país como para las generaciones venideras. ¡Actuemos ahora! Es momento de que cada empresa evalúe su impacto social y ambiental y se comprometa a mejorar, creando un efecto positivo en la sociedad colombiana.
- Contexto histórico de la responsabilidad social empresarial en Colombia
- ¿Cómo se inició la responsabilidad social empresarial?
- ¿Cuándo comienza la responsabilidad social empresarial?
- ¿Cuál es el origen de la Responsabilidad Social Corporativa?
- ¿Cómo ha evolucionado el concepto de responsabilidad social empresarial?
- Conclusión
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